Tessa Vaval

just a pretty girl with a messy life.
model by day, bartender by night.
♡

01 / GET TO KNOW HERThe girl behind the bar.

Tessa Vaval, 23 años.Modelo de profesión, camarera por tradición familiar y experta en llegar tarde a prácticamente cualquier sitio.Creció entre las cuatro paredes de una vieja taberna, escuchando conversaciones que probablemente no debería haber oído y aprendiendo demasiado pronto que los adultos no siempre tienen las respuestas.Años después, intenta hacerse un hueco en el mundo de la moda. Entre castings, sesiones fotográficas y algún que otro desfile, su carrera empieza a tomar forma, aunque todavía está lejos de las portadas y los contratos millonarios.Cuando no está delante de una cámara, es bastante probable encontrarla detrás de la barra del negocio de su padre, discutiendo con su hermano por escaquearse del trabajo o intentando convencer a algún cliente de que, efectivamente, el bar ya ha cerrado.Sociable, bromista y un poquito cabezota, Tessa tiene una facilidad especial para meterse en situaciones que no había previsto.Y aunque le encantaría tener su vida completamente resuelta, de momento se conforma con sobrevivir a la semana sin perder las llaves, el teléfono o la paciencia.

THE TESSA FILES

Every pretty girl has a story to tell

FILE NO. 001 / SLICE OF LIFE

AFTER HOURS.

Una sesión de fotos, un turno inesperado detrás de la barra y una oportunidad que podría cambiarlo todo.

THE TESSA FILES / 001

AFTER HOURS

Some nights never go as planned.

La última fotografía de la sesión se tomó a las siete y cuarenta y tres de la tarde.Tessa lo sabía porque llevaba exactamente diecisiete minutos mirando el reloj que colgaba sobre la puerta del estudio, esperando que alguien pronunciara las palabras mágicas.—¡Lo tenemos! Buen trabajo, chicos.Por fin.Se dejó caer sobre una silla mientras una maquilladora comenzaba a retirarle las horquillas del pelo. Llevaba seis horas sonriendo a una cámara, cambiándose de ropa y fingiendo que caminar con unos tacones imposibles era la cosa más natural del mundo.Le encantaba su trabajo. De verdad.Pero también le encantaba poder sentir los dedos de los pies.Su teléfono vibró sobre la mesa.PAPÁ: ¿Vienes hoy?Tessa cerró los ojos.No.Por favor, no.TESSA: Dime que no necesitas que vaya al bar.La respuesta llegó casi inmediatamente.PAPÁ: Tu hermano no aparece.—Por supuesto que no aparece —murmuró, mirando al techo.Aquella era, aproximadamente, la tercera vez esa semana que su hermano descubría una emergencia misteriosa justo antes de empezar su turno.

Cuarenta minutos después, Tessa empujó la puerta de la taberna con el hombro, sujetando un bolso que amenazaba con desbordarse y una bolsa de comida para llevar.La recibió el olor familiar a madera vieja, cerveza y patatas fritas.—¡Ha llegado nuestra salvación! —anunció su padre desde detrás de la barra.—Tu salvación cobra por horas, que lo sepas.—Te he guardado la cena.Tessa levantó la bolsa que llevaba en la mano.—Me he comprado la cena.—Entonces te he guardado el postre.Aquello, al menos, merecía cierta consideración.Dejó sus cosas en el pequeño cuarto trasero, se recogió el pelo en una coleta improvisada y cambió los tacones por unas zapatillas que guardaba allí desde hacía meses.Cuando regresó, su padre ya había desaparecido en dirección al almacén.—Fantástico —murmuró—. Me encanta trabajar en una empresa familiar donde la familia desaparece.Un hombre sentado al extremo de la barra soltó una carcajada.—Sigues teniendo el mismo carácter que cuando eras pequeña, Tess.—Y tú sigues debiéndome una propina de cuando tenía dieciséis años, así que estamos empatados.El hombre levantó su vaso en señal de rendición.Tessa sonrió y comenzó a recoger las copas vacías.Había algo reconfortante en aquel lugar, aunque jamás lo admitiría delante de su padre. Conocía cada rincón, cada crujido del suelo y prácticamente todas las historias que se habían contado entre aquellas paredes.O eso creía.Porque, al pasar junto a la puerta entreabierta del almacén, escuchó la voz de su padre.—Te he dicho que aquí no. Y mucho menos delante de mi hija.Tessa se detuvo un instante.Después miró hacia la barra, donde un cliente acababa de pedir otra cerveza.Suspiró.Aquello podía esperar.Al menos hasta que terminara su turno.